Ni príncipes ni perdices


Dos mujeres muertas a manos de sus parejas en una semana que llevamos de año. No está mal como media. Gemma Lienas, una escritora que lucha con fuera por la igualdad, me decía el otro día que en épocas de crisis económicas aumenta la violencia contra las mujeres. Está medido, no es una opinión.


Por eso he querido que el primer comentario sobre libros sea para "Ni príncipes ni perdices". Es un libro compuesto por siete cuentos escritos o narrados por siete mujeres que han sufrido malos tratos sólo por haber escogido mal a su pareja. 

Todas tienen un punto de encuentro común, Tamàia, Mujeres contra la violencia, una asociación que apoya a mujeres maltratadas. Hace unos años, creo que en 2007, presentaron el libro. Desde entonces lo tenía en la estantería de "libros que habrá que leer en algún momento".

La verdad, me repelía un poco. No tenía ganas de sufrir, pero me he encontrado con siete relatos, prologados por Rosa Regás, que están contados desde la esperanza que da volver a ser libre. Todas han sido muy valientes.

No es un gran libro, los relatos no buscan calidad literaria. Sí es interesante como aproximación a un problema que, si pasa, siempre es a los demás.

Ojalá fuera cierto

Es el primer libro de Marc Levy, me lo habían recomendado varias veces y no me apetecía leerlo pero al final caí y pues es como un episodio de Twilight Zone o de The Outer Limits.
Una mujer entra en coma tras un accidente y el chico que va a vivir a su apartamento la ve y el resto pues ya lo podéis imaginar y escribir siempre que uséis un estilo sencillo y un léxico nada rebuscado.
Lo bueno es que tiene una lectura rápida y fácil. Lo malo es que es como una novela rosa con toques new age. 

El sentido de la vida

Una servidora, que siempre va en busca de respuestas, pensó que un libro subtitulado "Breves respuestas filosóficas a las grandes cuestiones existenciales" podría valer la pena. Pues no, y eso que ha vendido miles de ejemplares.
El caso es que ni lo he terminado. Las respuestas que da son demasiado fáciles, o trilladas, o elementales, o será que estoy en otro momento y la información que necesito va un poco más allá.

Maldito karma

Gracioso. Maldito karma me ha hecho pasar un buen rato, que ya es mucho. Ni todas las películas tienen que ser "de arte y ensayo", ni todas las pinturas picassos, ni todos los libros deben guiarnos por los caminos de la metafísica. 

David Safier, el autor, con mucho humor, nos transmite que si en esta vida no nos comportamos con generosidad podemos padecer lo peor que le puede pasar a un ser humano: volver a vivir para .

Una presentadora de televisión, joven, triunfadora e insatisfecha, muere al día siguiente de recibir el mayor premio de televisión al caerle en la cabeza un inodoro de una estación espacial rusa mal desintegrada.

En este punto arrugué la nariz porque esa muerte es una copia descarada de Tan muertos como yo, una serie de televisión que me encantó y que también trata, aunque desde otra óptica, la vida y la muerte. Pero seguí adelante y durante unas horas compartí la vida de esa mujer, o debería decir "las vidas". 

Porque al no ser creyente, cuando muere le toca pasar revisión con Buda, el dios polivalente. Y Buda, hasta que esté preparada para entrar en el nirvana, la obliga a reencarnarse una y otra vez. Desde hormiga a mujer obesa, pasando por conejillo de indias, gata y perro (un beagle, por supuesto).

Una vez leído no recomiendo su compra, pero si te lo prestan casi seguro que pasarás un buen rato.

Perfume de hielo

Es uno de los libros que no sé cómo etiquetar, yo soy mediterránea y, si se muere alguien que quiero, lloro y lloro...
En esta historia un chico prodigioso se suicida, su novia no llora, se pone a investigar lo que no sabe de él, conoce a su hermano, a su madre, viaja a Praga para entender por qué dejó de ejercer de niño prodigio.
Ve las superficies facetadas de la familia, habla con quien lo trató en sus momentos vitales, y todo esto lo escribe Yoko Ogawa como algo natural, con una lucidez acerada y tierna a la vez, sin rencor, sin que la protagonista mitifique a su novio y sin que lo deje de amar, sin que cambie otra cosa que ya no está.
Eso sí, voy a contar el final, porque al final consigue llorar.

Nacer mujer en China

Avanzo que sólo con el título ya sabes que la lectura no va a ser divertida. Y no lo és porque este libro reúne la vida que quince mujeres le explicaron a Xinran Xue, una locutora de radio en China en los años 80. 

Xue, tras uno de sus programas, recibió el mensaje de una mujer que quería contarle una historia. La periodista, esquivando la censura del gobierno, recogió la historia de esa oyente. Y a partir de ella, las de las otras catorce. Xinran Xue enseguida fue consciente de lo afortunada y privilegiada que era su vida. Porque las que se dedicó a recoger y publicar, como forma de denuncia, eran vidas de mujeres sometidas, maltratadas, sin derechos y, lo peor de todo, esas vidas de ninguna forma eran excepcionales: a las mujeres chinas siempre siempre se las había tratado mal, en especial en el ámbito rural.

Niñas obligadas a casarse con ancianos, intelectuales represaliadas por la nefasta revolución cultural de Mao... las chinas han padecido violencia contínua durante siglos. Este libro sólo recoge una pequeña muestra de su sufrimiento a lo largo de 70 años.

El libro en sí no es excepcional, o no lo es la traducción, pero cumple su misión de denuncia. Editado en 2003 puede parecer que lo que cuenta nos es ajeno, o lejano; todo lo contrario.

Bueno para comer

Tengo una ristra de libros para comentar, que iré subiendo poco a poco. Hoy quiero empezar con éste, Bueno para comer, del siempre excelente y controvertido Marvin Harris, porque así me obligo a devolverlo, que es un préstamo.

 La edición que he leído es de 1990. Desconozco si hay posteriores, pero esta es suficientemente buena como para dejarnos claro que el que un hindú no coma vaca no le diferencia tanto de mi, que no como perro, por poner un ejemplo cercano.

A través de las costumbres alimenticias del mundo, Harris despliega todo su conocimiento antropológico y, encima, nos lo hace fácil. El mensaje es: comemos lo que comemos debido a nuestra cultura, a nuestras tradiciones y, quizá más importante aún, a la relación entre costes y beneficios. Y que la exótica costumbre de ingerir insectos se debe la ausencia de otros animales más eficientes protéicamente, sin que los bichillos dejen de tener sus minerales y sus proteínas, pero en mucho menor grado (por tanto, hay que comer más).

Harris también nos habla del canibalismo de ciertas tribus, de sus razones para que realizasen una actividad vetada en la mayor parte del mundo y considerada tabú, aunque relativizando los relatos que se han hecho de ellas por parte de misioneros y otros personajes aventureros.
En resumen, un libro interesante que llama a las cosas por su nombre en un asunto tan importante como la alimentación: si sirve, o sea, si es eficiente, cualquier animal, vegetal o mineral es bueno para comer.

Los enamoramientos

Hoy me estreno a hacer mi primera recomendación, estoy nervioso, me tiemblan las teclas... en fin. ¡Allá voy!

Me encontré por casualidad con este libro de Javier Marías y lo he disfrutado muchísimo.

No sólo por su estilo literario, elaborado sin llegar a ser pretencioso; sino también por una trama sencilla con el retorcimiento justo que necesita un thriller para engancharte.

Javier Marías hace aquí un estudio sobre los sentimientos de las personas cuando están enamoradas, que es digno de un doctorado. Lo ha clavado.
Que no lleve a engaño, que el tema no roza la ñoñería en ningún momento. Es irónico cuando ha de serlo, tierno en el momento preciso y lacerante cuando es necesario serlo.

La protagonista, María, es una chica de unos treinta años que trabaja en una editorial, y Javier Marías ha sabido meterse en la mente de una mujer a la perfección.
Además, hace un retrato cáustico y divertido de lo que pueden llegar a ser los escritores cuando se les suben los humos a la cabeza.

Hay tan sólo una cosa que no me ha entusiasmado porque vislumbré antes de lo esperado al causante de los destrozos.
No diré a qué película me recuerda porque si no, doy demasiadas pistas y éste es, sin duda, un libro que vale mucho la pena el quitarle horas al sueño.

Tierra de canela

 "Tierra de canela" es la traducción de "The good daughter" que refleja un poco más el número de serie de este tipo de relación familiar en el que el chantaje emocional es tan pan de cada día que se vuelve casi prueba de amor.
Jasmin Darznik teje un hilo de araña entre su verdad y lo que un occidental de a pie va a entender y ese tejido se transforma en algo bonito y vivo. Tal vez sea demasiado amable, le falte una pizca de ese "que soy mujer, mi familia es musulmana y no vivo sometida a nadie" que predica mucho más con el ejemplo de su matriarcado de hecho que con palabras.
Este libro ha contribuido a que pase mis noches medio en vela, por fin lo acabé ayer y espero poder dormir ya de un tirón; pero, pese a todo, no creo que pase a los anales de la literatura, es un gran ejercicio literario pero Jasmin tiene mucho más por escribir, si no se echa atrás, creo que dará muy muy buenos momentos.

La fórmula preferida del profesor

Es un libro tan bonito por dentro como por fuera, no sabría decir quién es el protagonista, si el profesor cuya memoria se reinicia cada 80 minutos, si la madre joven y soltera que una agencia envía como mujer de la limpieza, o si el hijo de 10 años que los vincula de por vida.
Ya tengo en lista el resto de libros de la autora, y he aprendido cosillas numéricas que en el instituto pretendían que memorizara sin entender de manera muy sencilla.

Cary Grant, la biografía

Si por lo general me dejo llevar a donde mis preferencias de lectura me llevan, en verano más, por eso le hinqué el diente a esta biografía de uno de los galanes del cine yanqui, que se mantuvo en los sueños de toda una generación de mujeres.

Marc Elliot es el autor, especializado en Hollywood y sus personajes.
Sin hacer demasiada sangre, Elliot rompe el mito del actor, amigo de la princesa Gracia de Mónaco y parte de la jet-set de la meca del cine.
Elliot muestra a un Cary Grant inseguro, tacaño, introvertido, egoista emocial y bisexual, preocupado por una carrera que dejó grandes títulos pero también algún que otro bodrio y que en su madurez participó en películas con roles que ya no le correspondían y. aún y así, salvándolas con honores, como Charada o Atrapa un ladrón.

Cary Grant, siempre preocupado por desarrollar personajes con trasfondo y eternamente condenado a explotar su apostura para la pantalla, ha pasado a la historia del cine como galán, un buen cómico y un actor que, en su madurez, fue capaz de mostrar su lado más oscuro y ambiguo.

El libro está bien escrito y el autor deja la distancia necesaria para que lector y biografiado se relacionen.

Paul Newman, la biografía

Como siento debilidad por todo lo que tenga que ver con el cine y, además, era fan de Paul Newman, no dudé en meter en mi faltriquera este bolsillo. Bien, pues podría haberme ahorrado los euritos que cuesta. No es que sea mala para ser una biografía no autorizada (el señor Newman nunca quiso saber nada de ella) y está muy bien documentada, pero es aburrida, muy aburrida. El autor, según declara en el epílogo, tras la negativa de Paul Newman a recibirle y de leer el borrador, tuvo que basarse en toda la documentación publicada por los medios de comunicación sobre el actor para construir un relato de su vida. Eso ha producido una biografía entre fría y sosa, carente del calorcito que confiere una conversación, o muchas, cara a cara entre autor y biografiado. 

Shawn Levy, el biógrafo, cuenta algunas intimidades que, aunque todo el mundo conocía porque, como he dicho, todo lo escrito ha sido publicado, mucha gente había olvidado: Paul bebía más cerveza que Homer Simpson y una vez, al menos que se sepa, le dio el salto a su mujer y a pesar de ello siguieron siendo el matrimonio perfecto del mundillo.

Si finalmente lees esta biografía sabrás lo que sabemos todos: que Paul Newman era un perfeccionista, mejor persona que actor al principio de su carrera, loco por los coches, padre regular, demócrata, celoso de su intimidad, filántropo y un buen actor de carácter a medida que su comprensión del mundo y su vejez aumentaban.

Menos mal que es verano y nunca está de más un libro superficial.


El cuaderno de Maya

Isabel Allende se desmarca de sus otras obras en este último libro, con triple salto mortal, salta a una veintañera real, de hueso y poca carne, de buen corazón y mala vida. Tan real que hace daño, porque te gustaría que nunca pasaran cosas como las que cuenta pero que sabes que pasan porque conociste a gente así; tiene toquecitos de realismo mágico por aquí y por allá, pero son casi como para que la protagonista haga más dulce la realidad.
Hablar de una obra madura es llamar inmaduras a las demás, así que es pongamos que es definir un camino que se ha paseado por las autopistas a Ítaca de la autora, porque a partir de aquí no hay mucha vuelta atrás. La realidad puede ser cruda y mágica a la vez. Maya lo sabe.
La sinopsis resume bien el libro:  Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin un enamorado, por falta de oportunidades y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo. Me pusieron Maya porque a mi Nini le atrae la India y a mis padres no se les ocurrió otro nombre, aunque tuvieron nueve meses para pensarlo. En hindi, maya significa “hechizo, ilusión, sueño”, nada que ver con mi carácter. Atila me calzaría mejor, porque donde pongo el pie no sale más pasto. Mi historia comienza en Chile con mi abuela, mi Nini, mucho antes de que yo naciera, porque si ella no hubiera emigrado, no se habría enamorado de mi Popo ni se habría instalado en California, mi padre no habría conocido a mi madre y yo no sería yo, sino una joven chilena muy diferente.

El tiempo entre costuras

Está bien escrito, es ameno y adquieres un extenso vocabulario de corte y confección pero no deja de ser un folletín. Leí la edición trigésimo primera, así que María Dueñas, su autora, debe estar dando saltos de alegría y la felicito por ello y por haber podido escribir un novelón de este tamaño (pasa de las 600 páginas), aunque que se haya vendido mucho no significa que esta novela sea la bomba, al menos para mi.

La protagonista, hija natural de una mujer cuyo a cuyo personaje se le saca poco jugo, abandona España justo antes de la guerra civil en pos de un buscavidas y va a parar al Tánger internacional, luego a Tetuán y, por último, regresa a Madrid. A pesar de tanto viaje, en cinco o seis años le da tiempo para ser aprendiza en un taller de modista, sospechosa de mala vida, modista y espía al servicio del Reino Unido justo en medio de la II Guerra mundial, eso sí, todo con mucha clase.

El recurso de juntar mucho movimiento, de países, costumbres, hechos históricos y muchos personajes entrando y saliendo en apenas cinco años propician que el argumento se aguante por sí solo. Está todo tan apretado que no da tiempo ni espacio para la menor fuga.

Pero, ah, la protagonista es de un soso que tira de espaldas: en vez de una protagonista, parece una veleta que gira sin control según sopla el viento de la historia. Vaya, que ella no me ha fascinado. Ni tampoco la superficialidad con la que la autora nos arrastra por escenarios que fueron un hervidero de intrigas, como Tánger o Tetuán. Cuatro pinceladas para turistas y andando. Se le podía sacar mucho más partido.
En cambio, los secundarios como la madre de la chica sosa, el padre, incluso la amiga inglesa, rubia, cosmopolita y espiona, como ella, tienen madera de protagonista.
En fin, un buen libro para leer en tres o cuatro tardes perdidas, mejor con lluvia.

Tigre blanco

Si ya tienes suficiente información sobre la India mística, la de los ashrams, las vacas sagradas y la eterna sonrisa de sus habitantes, te recomiendo Tigre blanco. La India que muestra es la de las castas, de la miseria, del maltrato del débil, de los negocios sucios, de la política sucia, la del instinto de supervivencia y la capacidad de amoldarse a todas las situaciones, sean las que sean.

La forma de narrar que tiene Aravind Adiga, el autor,  me recordó la de Eduardo Mendoza, sobre todo en "El misterio de la cripta embrujada". Ambos comparten esa deliciosa forma de mostrarnos dos realidades: la que está pasando y la que el protagonista nos transmite. Todo lo que le pasa al protagonista de "Tigre blanco", en manos de un ruso del XIX, sería una tragedia de tomo y lomo, pero ni él la vive como tal, ni Adiga deja que sintamos una pizca de lástima.

El protagonista, Balram Halwai, es el chófer de una familia de empresarios indios no demasiado escrupulosos a la hora de hacer negocios. Pero Halwai no nació para chófer, sino para servir té, según su casta. Y para mantener a una familia que trata de chuparle la sangre, Y para decir que sí a todo, y no mirar por el retrovisor, y servir whisky a los del asiento de atrás sin sacar la vista de la carretera.
  
Balram Halwai es absoluto, igual que lo es el de Mendoza. Quizá porque vive dos vidas a la vez: a que él dice estar viviendo y la que vive en realidad. Sin dramas ni estridencias, sino con mucho sentido del humor. Y no porque éste sea un libro para reír, más bien al contrario. El humor viene porque quieres acompañar al protagonista en sus peripecias en todo momento y no tienes más remedio que ver las cosas como él las ve. Ah, especialmente sorprendente el final.

Libro de réquiems

Sí, éste es uno de esos libros que leo porque me atrapa el título. Y al principio, fue lo único que me atrapó. He debido tenerlo arrinconado, ojeada va, ojeada viene, durante más de un año. La ventaja que tiene el poder disfrutar de tiempo, como ahora es mi caso, es que un ejemplar como éste, de casi 700 páginas, pasa de ser un reto a un fantástico entretenimiento. 

"Libro de réquiems" es una biografía multiple de esos personajes de la historia que no deberíamos perder de vista jamás. Su autor, Mauricio Wiesenthal, barcelonés de ascendencia alemana, escritor y enólogo (no sabe nada... ), nos pone en bandeja la vida y milagros de centenares de personajes como Bethoven, Saint-Exupéry, Chanel, Shakespeare o Camus, por poner algunos. Wiesenthal arropa a los personajes, los ambienta en su momento, en su forma de pensar, de sentir y nos los ofrece en perfecto estado de deglución y digestión. 

Leer este libro, por mucho que me haya costado encontrarle el punto sin retorno de lectura, ha sido lo más parecido a viajar en la historia que he podido realizar, hasta ahora.
"La primera cita fue en San Pedro del Vaticano, junto a un confesionario iluminado por una luz mística. Nietzche se siente más seguro en las medias luces, donde sus ojos reflejan el fuego de su interior".
Y sigue.

Vivir y morir en Los Ángeles

Me pirra cualquier libro, panfleto, opúsculo, folleto o similar que hable de Hollywood. Porque soy peliculera, porque de pequeña quise ser una estrella (de pequeña y de no tan pequeña) y porque no puedo morir sin visitar el despacho de Billy Wilder en Paramount; todo se andará.

El caso es que, totalmente compra por impulso, me agencié este libro, que principalmente habla de lo mal que han muerto algunas estrellas: "Un viaje al lado oscuro de Hollywood", dice el subtítulo. Bueno, lo del lado oscuro no es tan, tan oscuro, sino una relación de suicidios y asesinatos de actores y actrices. La mayoría los conocía pero reconozco que alguno que otro me ha sorprendido, como la mala pata que rodeó a casi todos los intérpretes de "La pandilla" o la mala vida que llevó la bellísima e insegura Margaux Hemingway.

El autor de "Vivir y morir en Los Ángeles", Miguel Ángel Prieto, murió hace unos años, poco después de escribir "Malditas películas, libro dedicado a las películas sobre las que pesa una maldición. Seguro que también es de lectura rápida, pero igual lo consigo porque el tema me produce curiosidad.

¡Indignaos!

Lo terminé con profunda tristeza. Y no porque Stéphane Hessel haya escrito un texto pesimista, ni mucho menos. En este panfleto de poco más de 26 páginas que está corriendo de boca en boca como algo que hay que leer, Hessel da sus razones para espabilar, antes de que sea demasiado tarde, y lo hace con la energía de los valientes. Este resistente francés, superviviente de un campo de concentración nazi y co-autor destacado de la carta de los Derechos Universales, acaba su alerta con una de las frases más preciosas:
"A aquellos que harán el siglo XXI, les decimos, con todo nuestro afecto:
Crear es resistir. Resistir es crear".
Al cerrar el libro, en vez de sentirme llena de energía y con mi natural optimismo recargado, me noté triste, muy triste. Porque Hessel, con más de 90 años, se va a morir pronto y con él acaba una generación que supo que su deber era contruir un futuro mejor.

Eso se acabó. La educación de las clases populares (clase media se llama ahora) es deficiente. El interés por lo público se limita a lo que se puede sacar de la administración en provecho propio. La culpa de todo siempre es de unos "demás" inconcretos, como la sociedad, los políticos... Mi generación y la que me sucede está formada por ignorantes, malcriados, egoistas y cortoplacistas. Somos cuatro los interesados en tirar del carro, incapaces de luchar contra toda esa horda de cabezas huecas que no saben o no quieren saber que si pueden permitirse el lujo de pasar de todo es porque muchas personas como Hessel se rompieron la cara luchando para que la vida futura fuera más justa.

En Hungría, unos malnacidos de un partido ultraderechista se pasean vestidos con uniformes paramilitares de camisa negra y aterrorizan a los gitanos de la zona, obligándoles a abandonar sus casas. ¿A alguien le importa? ¿A alguien le importa que la FAO pida, y se les niegue, 15 mil millones de euros para terminar con el hambre en el mundo, y en cambio todos estemos pagando la astronómica deuda financiera de unos tahures vestidos de Armani que se han jugado nuestro futuro?

Por todo esto, y por muchas cosas más, cuando muera Hessel también moriré un poco, aunque me he prometido seguir peleando por un futuro mejor mientras mi muerte no sea completa.

Kafka en la orilla

Ya. Se acabó. Llevo un añó intentando leerlo y no he pasado de la página 200. No digo yo que Haruki Murakami no sea un semidios de la literatura nipona; en todo caso, volveré a intentarlo con otro libro suyo. De momento, éste iniciará en breve el camino del Bookcrosing.

Demasiados libros por leer. Demasiado poco tiempo para perder en historias que no me interesan.

Mil soles espléndidos

No recuerdo la última vez que lloré leyendo un libro, antes de que Mil soles espléndidos me cogiera por sorpresa.
Recuerdo que lo compré en uno de mis ataques de bulímia bibliófila. Entonces era uno de los siete u ocho libros que me llevé. ¿Por qué lo incluí en el lote? Supongo que porque mi amor por los libros es recompensado de vez en cuando con sorpresas como ésta gracias a un golpe de instinto.

El autor, Khaled Hosseini, con absoluta crudeza y gran sensibilidad narra la vida de  Miriam y Leila, dos afganas de posición social opuesta a las que une la vida como primera y segunda esposa de un hombre con derecho a someter como mejor le parezca a las mujeres, como cualquier otro.

La historia recorre unos 40 años de la historia de Afganistán desde los años 60. A pesar de que hubo un tiempo, antes de la invasión rusa y de la revolución de los talibán, en que las mujeres afganas pudieron alcanzar cierta libertad, lo cierto es que han estado sometidas, reprimidas y maltratadas la mayor parte del tiempo, y más en las aldeas. Hosseini, siendo hombre, trasmite a la perfección la injusticia, el dolor y también la rebeldía y la valentía de las afganas que no se han rendido, a pesar de vivir en un país en conflicto constante.

Ragtime

El ragtime es una de las primeras formas de música genuinamente made in USA. Nace a final del XIX y cuentan que influenció el desarrollo del jazz. 

Siguiendo con mi flechazo por E. L. Doctorow, el tercer libro suyo que devoré en unas pocas noches es Ragtime. Para situarnos, Estados Unidos de América a principio de siglo, en víspera de la Primera Guerra Mundial. 

Varias historias cruzadas con las que el autor dibuja la sociedad de aquel momento, las relaciones de poder, el racismo, la superación y la capacidad de reinvención que surje de las catástrofes personales y un sinfín de personajes reales como Houdini, Henry Ford o Emma Goldman entre otros, que se mezclan con los personajes de ficción. 
Milos Forman llevó Ragtime al cine en 1981, y aunque es una excelente película, no logra trasmitir los millones de matices del libro.

Tres libros después, sigo teniendo sed de Doctorow, así que este mes tendré que proveerme de un par de títulos más, que contaré aquí puntualmente. 

Conversaciones con Woody Allen

Desde 1971 y durante tres décadas, Eric Lax tuvo múltiples en cuentros con Woody Allen en los que le entrevistó de forma exhaustiva sobre sus películas, los elencos, el guión, el montaje, la música... El resultado ha sido un libro de casi 500 páginas donde Allen y Lax diseccionan toda la filmografía del primero, justo antes de Vicky, Cristina, Barcelona

Lo mejor del libro ha sido la inmersión absoluta en el trabajo de uno de los directores que más me gustan; el capítulo dedicado al montaje es soberbio. También aprecio que no haya ningún tipo de confesiones personales. "Conversaciones..." no es una biografía, sino precisamente lo que avanza el título: charlas entre un excelente biógrafo y un genio del cine.

Lo recomiendo, sobre todo si te entusiasma el cine de Allen. Si no, déjalo pasar porque este libro habla de cine. Sin chismorreos, sin juicios de valor sobre colegas de profesión. Sólo buen cine.

Desde los treintaydiez

Qué tostón de libro. Lo compré para regalar y, tras ojearlo, no me atreví... Me lo leí, pero yo no soy precisamente una cuarentona delgada y elegante que va de fiesta en fiesta y tiene un trabajo con abundante vida social.
Está dedicado a las mujeres solteras con ese perfil que haberlas haylas y que seguro que no compran ese libro en el carrefour, como hice yo. Hay muchas referencias a mujeres inglesas que no sé quiénes son, muchas referencias sociales que no entiendo, incluso a algo que imagino que son productos farmacéuticos.
Curiosamente, la autora va complicándose la vida progresivamente tras cumplir los 40, porque pasa a casarse con un divorciado con tres hijos adolescentes. Da consejos para ser madrastra, tener la casa presentable y seducir a hombres solteros (del tipo cuarentón delgado y elegante que va de fiesta en fiesta y tiene un trabajo con abundante vida social).
Intenta definir a las amigas, con tipologías en las que no encajan las pocas que tengo yo, y a las que he aprendido a valorar más desde que he verificado que son multi-tasking. Es lo único bueno del libro, aunque no es malo-malo, simplemente no soy (somos) su público...

Riña de gatos

Una se siente mal cuando no le gusta un libro de Eduardo Mendoza y casi peor de confesarlo en un blog pero si me dicen que hubo un error en la edición y que se cambió el nombre del autor pues me lo creo.
Tuve la impresión de leer una obra destinada a ser leída a fragmentos en una clase de bachillerato, o de un programa de estudios hispánicos de otro país. Los personajes me resultaron muy poco creíbles y, aunque la historia engancha por fragmentos y tiene un ritmo de película clásica a lo "To be or not to be", creo que Pomponio concordaría conmigo en que nos gustó, sí, pero que le falta ese "nosequé" que da vida a las grandes obras.
Sólo recibí un comentario previo a la lectura de la obra, "floja pero me gustó" y yo pensé "anda ya, cómo va a ser flojo un libro de E.M.". Pero creo que son las palabras que mejor la definen.

Nueva York

Cualquier persona, animal o cosa que haga referencia a Nueva York se convierte en mi objetivo. Es parecido a una enfermedad. Esa es la razón, además de otra serie de casualidades que no vienen al caso, de que Nueva York haya caído en mis brazos, y digo brazos porque hay que estar en forma para leer un libro de más de 900 páginas en la cama, que es básicamente a lo que me he dedicado estas vacaciones de Navidad.

El autor, Edward Rutherfur, es un especialista en escribir la historia novelada de grandes ciudades. Irlanda, Dublin, Londres... y Nueva York entre otras, y cuenta con un grupo bastante grande de seguidores.

Esta novela abarca desde poco después que los holandeses se instalaran en Manhattan (s. XVII) hasta la actualidad, utilizando a la familia de ficción Master como hilo conductor para tres siglos de cambios políticos, urbanización y cambios sociales.

Pero si no fuera porque incluye la palabra mágica "Nueva York", no la hubiera leído. No digo que no sea amena, solo que al cerrar el libro no sentí que me hubiera aportado demasiado. Está bien documentada pero tampoco me ha explicado demasiadas cosas que no supiera. A pesar de ofrecer muchos datos, la historia en sí resulta superficial y desequilibrada, centrándose demasiado en el folletín familiar en vez de focalizar la atención en situaciones o hechos de la ciudad. Por ejemplo, se detiene más de cien páginas con los holandeses del inicio y al alcalde Giuliani, con la importancia que ha tenido en la historia actual de la ciudad, se lo ventila en dos párrafos. ¿Quizá porque sobre éste hay mucha información a nuestro alcance? Pasa de puntillas sobre demasiadas cosas y, en cambio, se detiene en otras que, cambiando Nueva York por cualquier otra ciudad, podrían suceder en cualquier parte del planeta.

Vaya, no ha sido la mejor lectura para empezar el año pero me he distrido unos días. Por si interesa, aquí está el primer capítulo en pdf.

La feria del mundo

Edgar es un chaval con una familia judía normal: un padre soñador, una madre para la que el futuro es el día siguiente, un hermano mayor protector y emprendedor que monta su propia orquesta, una abuela muy anciana que vive recluida en una habitación del primer piso, parientes ricos y parientes pobres... y todos viven en el Nueva York de los años 30, cuando el mundo entero sufría la Gran Depresión, cuando los industriales pensaban que el zepelín era un buen medio de transporte y cuando los paises comunicaban sus avances acudiendo a ferias internacionales. Y la de Nueva York en ese momento es el objeto de deseo del protagonista.

Como el narrador es Edgar, la voz del libro es la de un niño para el que cada paso en la ciudad es un descubrimiento y una conquista. La feria del mundo es un libro delicioso, de esos que dejan buen sabor de boca durante días y que  ha terminado por convertirme en adoradora de Doctorow tras mi primer encuentro con él en Homer y Langley. Ahora estoy esperando el momento para hacerme con la imprescindible Ragtime.

Anatomía de un instante

Creo que descubrí a Javier Cercas en Soldados de Salamina. A partir de ahí le he ido siguiendo y cuando publicó Anatomía de un instante, a partir de lo que le sugería la imagen de Adolfo Suárez sentado en el Congreso durante el golpe de estado del 23 de febrero de 1981 pensé que ese libro tenía que ser mío.  El placer de leerlo me ha durado dos días, porque ha sido empezarlo aprovechando el largo puente y no soltarlo hasta terminar la última nota.

Cercas es de mi generación, creo que tiene uno o dos años más, por tanto lo que el vivió es muy parecido a lo que viví yo, y además ambos teníamos familias poco politizadas cuando sucedió el golpe de estado. Precisamente por eso tiene la visión que tiene y puede aproximarse a los hechos de la forma en que lo ha hecho.

Anatomía de un instante disecciona fotograma a fotograma ese vídeo que hemos visto tantas veces, el de los guardias civiles golpistas entrando en el Congreso de los Diputados, disparando para atemorizar, tratando de derribar al general Gutierrez Mellado y focalizando la atención en el entonces presidente de España, Adolfo Suárez, manteniendo el tipo, sentado y solitario en su escaño azul.


Para lograr esa disección, el autor reconstruye minuciosamente esa época de la transición española, dato a dato, detalle a detalle. Para mi es apasionante poder sumergirme con esa precisión en unos años que no logré entender hasta mucho más tarde.

He disfrutado muchísimo de la visión crítica de Cercas, de su punto de vista, de su toma de postura ante una serie de acciones que, de haber triunfado, hubieran dibujado una España donde no hubiera sido fácil crecer.

Humor Sufí. El poder espiritual de la risa.

Idries Shah se nos presenta como el introductor del sufismo en Occidente a principios del s.XX olvidando la traducción andalusí, como si fuera uno de los chinitos que anuncian los caramelos ricola.
Mis conclusiones de leguleya son:
1-No es sufí casi nadie que dice que es sufí y mucho menos si es occidental.
2-Cuanto más presume alguien de ser espiritual menos espiritual es.
3-La verdadera espiritualidad es espontánea y surge de quien actúa a lo sufí con los pies en la tierra y no del que estudia.
4-Al sufismo se llega con un maestro pero este maestro no ha de dar lecciones sino acompañar y guiar un poco al aspirante a sufí que puede llegar a iluminarse o no, según sea su naturaleza.
5-Casi todos los alumnos son unos plastas.
6-Los cursos espirituales, en su mayoría, son un timo, por lo que decía Groucho de que quién iba a fiarse de un club que admita socios como yo.
7-Igual atrae a igual, el profe espiritual puede engañar, pero analicemos a sus discípulos y veremos la calaña del maestro.
8-Muchos de los que se dicen maestros no lo deberían ser. Véase el punto 1.
9-Las anécdotas del libro están destinadas a reflexionar con una sonrisa. El poder espiritual de la sonrisa es incalculable.
10-La palabra humor no es la más adecuada para este libro.
11-Uno mismo es lo más importante del mundo pero no hace falta recordárselo a los demás todo el rato.
12-Soy occidental, mi espiritualidad es made in UE y me voy a contentar con cualquier nimio reflejo de espiritualidad oriental.
13-Groucho tuvo que ser sufí aunque naciera judío.

Inés y la alegría.

Que setecientas y pico páginas te deje con ganas de más tiene mucho mérito. Lo he devorado literalmente, siempre me pasa con Almudena Grandes. Me quedo un tiempo viviendo en sus libros, así que ahora, intentando reseñar a Inés y la Alegría, te diré que de alguna manera estoy en Bosost, pueblecito de la Vall d'Aran, comiendo rosquillas caseras y viviendo a salto de mata o de palpito. Pensando que de un momento a otro, ellos van a volver, pese a que ya he girado la última página del libro, y no, parece que no hay más.

Mil novecientos cuarenta y cuatro; un grupo de exiliados españoles combatientes de la UNE, mantienen la esperanza de que los aliados, ganando la II Guerra Mundial alcanzarán a derrocar el fascismo en España. Convencidos y siguiendo órdenes liberan la Vall d'Aran. La aventura fue real, duró una semana. Yo lo desconocía.

Inés tampoco lo sabía, pero escuchaba Radio Pirenaica a escondidas. Su personaje lleva una carga emocional y un camino de lo que fue la represión en el interior, que le da mucha potencia, la misma con la que se une a los guerrilleros. 

A través de estos personajes, y datos que aporta la narradora, quedan  retratados perfiles políticos y entresijos del PCE, y historias cotidianas, casi costumbristas, si no fueran extraordinarias. Su baza principal a mi parecer sigue siendo su visión aguda de las intenciones y las pasiones humanas, más una excelente documentación de los hechos.Y aunque en algún momento parece Amar en tiempos revueltos, o El Padrino, disfrutas dilucidando como "la Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor -y la ambición, y la ceguera, añado- de los cuerpos mortales, o cuan perdido se debía sentir más de uno y de dos con aquella máxima de Lenin de que el primer deber de un comunista es comprender la realidad, ¡arrea!.

Espero en candeletes, las siguientes entregas de estos Episodios de una Guerra Interminable...


La bicicleta estàtica

Sergi Pàmies es uno de mi héroes. Lúcido, irónico, divertido, retuerce las ideas con las mejores palabras. Siempre me rindo a la vida inteligente.

Le conocía como articulista, también como traductor y, por supuesto, como tertuliano en diversos programas de televisión y radio, pero nunca había leído uno de sus libros, así que aproveché que estaba estratégicamente colocado junto a una caja registradora donde esperaba mi turno para hacerme con él.

Esta es una edición pequeña, bien cuidada, de esas que dan gusto leer (felicidades Quaderns Crema), con diecinueve cuentos escritos con absoluto virtuosismo.

Además, supongo que esta lectura me ha sorprendido en el momento justo, porque comparto sensaciones con varios de los personajes. Puedo entender porqué hacen las cosas como las hacen y, con frecuencia, me asoma una sonrisa cómplice ante lo que Pàmies les hace vivir para contárnoslo.

Burlando a la Parca

La fascinación que sentimos por Vito Corleone (Don Vito) o por Tony Soprano se repite por Peter Brown en Burlando a la Parca. 
Brown (nombre supuesto, de testigo protegido por la FBI) es un sicario selectivo que conoce la mejor forma de matar para que la víctima sufra o no. Él mismo fue víctima, asesino y, ahora, médico. En realidad, Peter no es un asesino sino un justiciero, el último romántico, un cruce entre Robin Hood, Peter Pan, el doctor Gannon y el Capitán América, así, a grandes rasgos. Porque así lo ha querido Josh Brown, el autor, que nos lleva por donde le da la gana mientras nos gana como fans de este médico que a lo largo de una jornada debe luchar para salvar su nueva vida, porque la antigua, la de sicario, le persigue de forma implacable.

Casi toda la novela se desarrolla en un hospital, con cortas e intermitentes salidas al exterior (un tanque de tiburones, Auschwitz...) que dotan del oxígeno necesario a la historia que nos cuenta el doctor Brown, capaz de justificar sus temibles acciones a lo largo de 311 páginas, y que acaba escapando de una muerte segura y dolorosa gracias a que cae igual de bien a quien le lee como a algún personaje influyente que le acompaña en el argumento.

Es mejor tener un cierto estómago para digerir algunas descripciones médicas, o de cuando Brown asesinaba a sueldo. Yo lo tengo, por eso lo he disfrutado desde la primera página.




La soñadora de Ostende

Para ser un clásico no vale con quererlo ser, pero Eric Emmanuel Schmitt lo intenta siguiendo los pasos de los cuentos de Maupassant y de otros naturalistas del S.XIX.
El libro compila cinco cuentos de desigual duración: La rêveuse d'Ostende, Crime parfait, La guérison, Les mauvaises lectures y La femme au bouquet.
Todos tienen un estilo clásico, impecable y están bien estructurados, serían la estrella de un taller literario de nivel, pero, como con muchos de los naturalistas, tras la perfección formal se pierde "el alma" del relato.
Pese a todo, como toda la prosa tan bien escrita, reubica nuestras lecturas y cambia nuestra escala de valores literarios.

Lo que el día debe a la noche

Yasmina Khadra (Jazmín Verde) es el pseudónimo que Mohammed Moulessehoul empezó a usar, siendo aún militar en Argelia, para desviar la atención de su persona y que sigue usando tras abandonar el ejército y descubrir su identidad para escándalo de muchos.
Lo que el día debe a la noche no es escandaloso, sucede antes, durante y después de la guerra de independencia de Argelia y su protagonista es un niño pobre musulmán, de apariencia angelical, adoptado por un tío sabio y rico casado con una mujer inteligente y buena, ambos de ideología independiente y nada belicistas.
Más que una crítica política es una crítica social, de cómo la diferencia entre musulmanes y franceses se diluye cuando hay dinero por medio y cuando el aspecto físico no es determinante, y de cómo aparece a ratos incitada por la conveniencia de arrogantes militantes de sendos bandos.
En la siempre idealizada Argelia de antes de la independencia, se narra una historia de camaradería entre amigos y la rivalidad entre ellos por una chica, una historia real, antes narrada por un autor argelino y que le ha valido acusaciones de plagio. La cuenta el protagonista en primera persona, Jonas-Younes, según lo llamen católicos-judíos-protestantes o musulmanes. De contrafondo están la realidad política, las diferencias sociales, el poder del dinero, y la incapacidad para tomar partido ya sea para adoptar un nombre o para implicarse en política.
De mi época de estudiante, recuerdo un comentario de una profesora que decía que en la vida pocas cosas son blancas o negras, sino que todo tiene un amplio abanico de tonos grisáceos y que, muchas veces, el tener las cosas claras o el tomar partido era equivocarse. Mi moraleja de este libro es esto mismo. Los personajes que toman partido son insultantemente arrogantes. El protagonista legitima el derecho del oprimido para liberarse del opresor, pero no deja de observar que en ese proceso se destruyen las cosas buenas que el opresor creó y que tampoco mejora demasiado lo que había. Y mientras tanto lo que importa a la mayoría de la gente es la vida diaria, los seres a los que ama, el día a día...
El no mojarse hace este libro impopular, el psicoanalista Karim Sarroub lo ataca a su manera, habla del plagio, pero quién plagia a quién en una historia real... y de las contradicciones, aunque para mí el libro trata sobre ellas; no quiero defender a Yasmina Khadra, no he leído nada más de él, pero me parece que en este caso, el defender las tonalidades de grises es más valiente que adherirse al blanco o negro, es moverse por arenas movedizas, ser criticado y renunciar a los premios que le dan una vida mejor.

Home y Langley

Doctorow toma un hecho que conoció en su adolescencia y lo transforma a voluntad para contruir una de las novelas más deliciosas que he leído en el último año. No importa. La ficción es tanto o más interesante que la realidad que cambió.

Digo que transforma la historia porque la realidad -- el descubrimiento por parte de la policía de los cadáveres de los hermanos Collyer en su casa, sepultados por su propia basura a finales de los 40-- está desubicada de su tiempo (el desenlace de la novela llega en los 70) y en el espacio (el autor mueve la casa, la tercera protagonista de la narracion, para que coincida con Central Park); el hermano menor pasa a ser el mayor y de los dos, Homer, el ciego, es el escogido para narrar los recuerdos imaginados con los que justificar esas dos vidas atrapadas por la locura.

Contar la vida de Homer y Langley Collyer, dos hombres que decidieron encerrarse en su mansión de la Quinta Avenida y absorber el mundo que les rodeaba a base de atesorar basura, y que resulte interesante de principio a fin sólo lo pueden hacer maestros como Doctorow. 

El ejemplar que leí me lo han prestado, pero ya he regalado uno y no será el único.

Lo que me queda por vivir

Cuando voy a una librería y veo autores que me han hecho disfrutar de la lectura, como Elvira Lindo, yo voy y les compro el libro. Después de Una palabra tuya no esperaba que Manolito hubiera crecido y me siguiera haciendo reir pero tampoco pasar parte del libro stressada y casi angustiada.
Y es que el libro es como la vida misma, y así se refleja en el lenguaje, con frases muñozmolinianas y otras del barrio de Manolito. Todo junto y revueltas las historias, con un hilo común que es la vida tierna y ciclotímica de una madre joven y primeriza.
Merece una segunda lectura y eso lo he dicho de muy pocos libros.

Comer, rezar, amar

Porque es la bibliografía de Elisabeth Gilbert porque si no, podría ser la mía y... casi me aventuraría a decir "la nuestra" y eso sin boda, sin divorcio, sin ir a pronunciar palabras sugerentes en italiano entrecortado, sin congelar la cabeza en India y sin que ambas cosas hagan efecto en Indonesia.
Me negué a leerlo una temporada por el título, luego por la película y, al final, caí y me enganché a la divertida primera parte, me perdí un poco en la siguiente, en la que tuve que frenar para apreciar las reflexiones sobre religión y, en la última, me pareció sólo que debió de pasar en alguna zona rural que no esté llena de turistas australianos (como en un pueblo de Mallorca sin alemanes).
Vamos que la primera parte es divertida, la segunda es monótona y la tercera es intimista, pero que el libro fue best-seller con todo su mérito y pese a ese título de libro de autoayuda que sería lo contrario a su propósito.

¡Será mejor que lo cuentes!

De este libro, lo interesante empieza en la página 143 y aún y así estoy convencida de que deben existir mejores textos que traten el arte del relato.

"Será mejor que lo cuentes", de Antonio Núñez, es un ensayo que disecciona la composición del relato. Parecía interesante cuando le pedí a mi empresa que lo comprara, pero no. Es uno de los libros más tediosos que he leído sobre el arte de narrar de forma diferente, capaz de aburrir a las tortugas.

Dirigido a empresas, principalmente, el autor explica cómo crear un mensaje de manera que sea lo suficientemente atractivo como para que supere la saturación y el ruido en el que vivimos.
Está claro que es posible aprender a escribir con cierta gracia, pero el contar algo y mantener a la audiencia hipnotizada es una capacidad con la que se nace. Antonio Núñez no ha tenido esa suerte.
Al menos, es interesante el resumen sobre arquetipos y las metáforas, que siempre viene bien recordarlos.

Te dejo el capítulo primero, por aquello de dar una segunda oportunidad.

Lo verdadero es un momento de lo falso

Leer el último libro de Lucía Etxebarría se me hizo algo pesado, las diferentes visiones que tienen del suicidio del protagonista los diferentes narradores me parecían bastante repetitivas, algo normal, puesto que hablan de lo mismo. Todos esos narradores tienen algo de la autora pese a ser teóricamente bastante diferentes entre sí y, no sé si a propósito, están desdibujados.
No sabía nada de la campaña de márketing, lo acabo de leer buscando una foto de la portada del libro. Se ve que hubo un perfil de facebook, el vídeo del que se habla en el libro se rodó también y multitud de pequeños detalles que hacen que el libro sea algo más de la performance. Quizás la editorial tenía que haber vendido el libro en un pack con el "cómo se hizo" para que el libro no decepcione como lo hace en su lectura "a palo seco".
Yo soy de las que cree que Lucía Etxebarría escribe bien y estoy segura de que me hubiera gustado más si hubiera conocido la campaña previa... Para posibles lectores, os incrustro el videoclip que yo vi post-librum.

La voz dormida

Dulce Chacón decía tener una asignatura pendiente cuando escribió La voz dormida. Quería hablar de todo lo que no se contó sobre la Guerra Civil Española. Recogió testimonios orales, visitó archivos y quiso dar voz a los hechos silenciados que había ido descubriendo que sucedieron dónde ella nació. Así se topó con la historia en minúsculas. Un conjunto de biografías personales y familiares que centró intencionadamente en mujeres en la inmediata posguerra. Qué sucedió con los que se quedaron, con los que detuvieron y cómo aún unos pocos mantenían ciertas esperanzas. Confieso que me ha deprimido muchísimo y que he tenido serias tentaciones de abandonar la lectura por la crueldad de las historias descritas. Pero a la vez, no podía y darla por cerrada era cómo abandonar a cada una de esas voces y historias. Así que volví un par de veces a abrirlo porque me rondaban, y al final, estaba enganchada.

De todos modos, abandonar es un decir: está escrito de tal modo que te agarras del brazo de Pepita (se llamaba Pepa, pero Pepa era el nombre de la pena de muerte en esos años) y pese al propio enfado de la protagonista que no quiere saber nada de aquello, acabas dando todas las vueltas que te quiere dar y observando todo lo que la escritora quiso mostrar. Es lo que no tiene el libro frente al cine: no te puedes tapar los ojos. Y es lo que sí tienen en común cuando está bien hecho y te remueve: no te puedes anudar las emociones.

No hay libros de más sobre la Guerra Civil, y desde luego, si los hubiera, este no sería uno de ellos. Este es uno de los imprescindibles.

Las olvidadas

"Os aseguro que alguien se acordará de nosotras en el futuro", dijo Safo hace 3.000 años. Ángeles Caso es una de las escritoras que ha recogido el guante y, con "Las Olvidadas", ha reunido a unas cuantas escritoras, pintoras, escultoras, compositoras... que dejaron huella en la historia durante un tiempo limitado. Beatriz Galindo, Hildegarda de Bingen o Cristina de Pisan son tres de las que lograron permanecer en la memoria. El libro se ocupa de ellas y de otras muchas que  fueron borradas de los libros y de los recuerdos por querer ser y estar en un mundo dominado por hombres.

No empleo "gobernado", ni "dirigido" porque entiendo que el dominio implica violencia, la que tuvieron que sufrir las mujeres por el hecho de serlo, aún peor cuando encima tenían el mismo talento o más que los hombres que las dominaban.

Ángeles Caso ha escrito "Las olvidadas" con la rigurosidad de un ensayo. Quizá no es un libro ameno, de consumo fácil, pero sí es un texto que ofrece reflexión y plantea muy bien el mundo del que venimos, creo que con la intención de que seamos capaces de rectificarlo. Las desigualdades entre sexos o la violencia contra la mujer aún siguen, pero ahora somos más conscientes y sabemos luchar mejor para que las cosas cambien, o eso espero.

La sra. Rius de moral distraída

Julián Peiró, un periodista experto y con una larga carrera a la espalda, ha escrito esta especie de biografía de Lydia Artigas, una prostituta anciana pero muy pinturera, que en la actualidad regenta un burdel para la clase media y se hace llamar señora Rius, de ahí el título.
Hija y sobrina de prostitutas, criada en una familia desestructurada, a los quince años se convirtió en la amante del dueño de la fábrica donde trabajó unos meses con la completa aceptación de su madre, una mujer manirrota y descerebrada.

Cuando se quedó sin amante, con menos de veinte años, se convirtió en prostituta fija en uno de los grandes burdeles de la Barcelona de los 50. Para ella, ser prostituta es una forma natural de ganarse la vida. Esta anciana brinda algunos detalles más o menos escabrosos de ciertos puteros famosos pero, sobre todo, repasa su trayectoria como puta de lujo.

Su discurso, que Peiró recoje con maestría y cierta admiración, se basa en que ser prostituta como ella lo ha sido es fabuloso, y que las mujeres que no ejercen no tienen nada de que presumir porque se venden igual, aunque no reciban dinero. En fin, 269 páginas repletas de machismo, que transmiten que las mujeres están al servicio del apetito sexual de los hombres. Y si éstos buscan el sexo fuera de casa, la culpa es de sus mujeres. Toma ya.




El anticuario

A ver, es una novela entretenida, no digo que no, pero tiene unos ramalazos cursis que me pueden. Bueno, la novela no tiene la culpa, es el autor (Julián Sánchez) quien, de repente, se saca de la manga unos párrafos o unas expresiones folletinescas que me desconciertan y, en algún momento, me sonrojan por pura vergüenza ajena.

De qué va: en un libro de la Barcelona medieval, un anticuario encuentra la pista de algo increíble. Apenas es consciente de su descubrimiento cuando es asesinado y su hijo, un escritor de éxito que vive lejos, regresa a casa a poner las cosas en orden, involucrándose en la búsqueda que había empezado el anticuario asesinado.

El argumento es atractivo por la suma de clichés: un asesinato, un objeto milenario, Barcelona y un escritor algo torturadito flanqueado por dos chicas-bond, una más intelectual que la otra, un comisario de policía de la vieja guardia y un detective chupi guay.

Entre todo este pastiche, el autor narra la peripecia del protagonista del viejo libro, un maestro de obra de la catedral de Barcelona en el siglo XV, que a mi me resulta más interesante que la historia principal, mira por donde.

En fin, un libro entretenido pero sin sustancia, en el que la definición de los personajes es desigual y el argumento subyacente es más poderoso que el principal.

La primera vez tenía seis años...

El padre de Isabelle Aubry la violó por primera vez a los seis años. Apenas con trece empezó a prostituirla en orgías privadas. A los catorce contó a una vecina lo que venía sufriendo los últimos ocho años y la justicia francesa no la protegió como debía. Isabelle, víctima de incesto durante la mayor parte de su vida, pasó por todo tipo de experiencias auto-destructivas: prostitución, drogas, auto-mutilación, anorexia, bulimia...

Pero Isabelle Aubry no había nacido para ser una víctima sino una superviviente y, tras trazar una línea entre su familia y ella, se dedicó a criar a su hijo y a luchar por los derechos de los niños que sufren incesto. No es fácil, porque a pesar de que se empieza a hablar de pedofilia, el incesto sigue siendo tabú a pesar de que el 90% de los abusos a menores se perpetren en el seno de la familia.

Aubry, presidenta de la asociación francesa AIVI (contacto: contact arroba aivi.org) y autora del libro, nos explica en primera persona su sufrimiento, su desconcierto, su desorientación y su forma de agarrarse a la vida, con el objetivo de que otras personas como ella dejen de vivir en el silencio y tengan un lugar en el código penal francés, y que los que cometen incesto reciban el castigo que merecen.

"La primera vez tenía seis años..." es un texto fuerte en el que Aubry explica su calvario con sinceridad, sin rodeos. Y cuando crees que ya ha pasado lo peor (la descripción de las vejaciones a las que le sometía su padre), viene el periplo por diversos despachos de juristas, forenses, psiquiatras.... que aún es más fuerte si cabe. La víctima es cuestionada por su propia familia y por todos los estamentos que deberían protegerla (hablamos de una niña de catorce años). Leyendo a Aubry te sientes tan vulnerable como ella y, al menos a mi, me dan ganas de agarrar a los políticos --los de allí y los de aquí-- por las solapas y obligarlos a tomar cartas en el asunto.

La lectura de "La primera vez..." no te dejará indiferente, aunque no sea exactamente una elección amable para una tarde de verano. Lo que está claro es que, seamos o no más afortunados que Isabelle, debemos tratar de ser tan valientes como ella. Creo que es un deber que tenemos con todos los niños que han sufrido y sufren incesto.

La nieta de la maharaní

Esta es una de las veces en que me creo el texto de la contraportada. Desde aquí, felicidades a quien lo redactase.

"La nieta de la maharaní" es la historia de la familia de Maha Akhtar, nieta de Anita Delgado, una bailarina española que se casó con un príncipe indio a principio del siglo XX. Es la propia Maha Akhtar la que cuenta la vida de su abuela, de su madre y la suya. Menos Anita, una malagueña con carácter que se puso el mundo por montera varias veces en su vida, las antepasadas libanesas de la autora fueron sometidas por el machismo de entonces, algo más grave que el actual.

Supongo que al ver el filón que representó "Pasión india", la biografía novelada de la maharaní española, su nieta decidió que ella también tenía derecho a llevarse una parte del botín y escribió este libro.
Si buscas entretenerte un poco sin exigir demasiado, adelante. Pero te aviso de que en ciertos momentos el texto se transforma en un folletín infumable. Igual es la traducción, porque la autora parece interesante.

En fin, que en breve lo pongo en circulación por Bookcrossing.

La soledad de los números primos

Lo leí hace días, pero hasta hoy, segundo día de vacaciones, no he tenido un minuto para escribir un comentario.

Lo principal es que me gustó. Mucho. Me gustó mucho y creo que ya lo sabía cuando lo tomé prestado de casa de una amiga. Y lo que más me gustó es que termina como debe terminar, más o menos como "Lo que el viento se llevó". Si el final hubiera sido otro me hubiese sentido defraudada.

Un hombre y una mujer marcados desde la infancia se encuentran y se relacionan a lo largo de quince años sin moverse del punto de partida. Este sería mi resumen. Pasan cosas, sí, de hecho la historia está en perpetuo movimiento, pero ellos siguen en el mismo sitio en que todo se inició, para ellos y entre ellos.

El análisis de redes sociales. Una introducción

No es que no publique en este blog porque no lea. Es que de lo que leo, una buena parte es información técnica con la esperanza de que sea útil para mi trabajo, como "El análisis de redes sociales. Una introducción", del antropólogo José Luis Molina, uno de los impulsores de la revista Redes , que publica monográficos sobre redes sociales.

La obra ofrece una aproximación a métodos y técnicas actuales para analizar las redes sociales y yo lo compré por error. Bueno, se lo hice comprar a la empresa donde trabajo. Buscaba un ensayo sobre análisis de la red de redes y topé con este estudio sociológico.

No es divertido, no es interesante si lo tuyo es la música, pero sí es didáctico, y entretenido en ciertos puntos (cuando desgrana estadísticas no, las cosas como son).

Pero si de algo me ha servido el libro para una profana en análisis de comportamiento es para saber que todo lo que hacemos se puede medir. Y que hasta la persona que se cree más alejada de la monotonía y la uniformidad está medida, analizada y clasificada en el grupo "personas que se creen alejadas de la monotonía y la uniformidad".

La casa de los amores imposibles

No sé si es la fiebre que me acompaña los últimos días pero el libro me ha puesto nerviosa todo el tiempo en sus muchas hojas de metáforas encadenadas. No tengo nada contra las figuras literarias y, en principio, nada contra su abuso ni contra las imágenes absurdas o pseudopsicoanalíticas... pero la verdad es que no sé porqué este libro tiene tan buena crítica.
Trata de una maldición que no es una maldición, tiene muchos personajes femeninos a los que no se les saca mucho provecho y pocos masculinos caricaturizados; el final es casi abrupto y no aporta nada a la historia.
Pero no se puede negar que hay talento detrás, el resultado es raro, igual fue mi fiebre, tendré en vista a la autora pero que lo recomienden otros.

Sé lo que estás pensando

Ayer terminé "Sé lo que estás pensando", de John Verdon. Es el primer libro que he leído en pantalla de cabo a rabo y me ha gustado mucho, así que si alguien me regala un libro electrónico será bienvenido (el libro, y la persona también).

David Gurney es un detective neoyorkino retirado en la flor de la vida --47 añitos de nada--, que vive con su mujer en un pueblecito del norte de Nueva York (un Vilassar de Mar, por compararlo con algo). Está el hombre entretenido en crear arte con las fotografías de los criminales más buscados que han pasado por sus manos cuando un compañero de universidad contacta con él y le pide ayuda porque ha recibido cartas amenazadoras.

Y Gurney, que está un poco hartito de tanta calma y tranquilidad, y que no se lleva muy bien con su mujer, y que no para de darle vueltas a un pasado un tanto torturado, primero de soslayo, pero luego a tumba abierta, se pone a investigar las cartas y... bueno, digamos que a partir de ahí quedas atrapado como mosca en miel y ya no puedes parar de leer hasta la última de sus 432 páginas. Verdon, el autor, trabajó como publicista en Nueva York, también está retirado y vive en un pueblecito parecido consu mujer. Mucho más no se sabe. No hay información sobre este hombre que ha escrito su primera novela y tiene encandilada a la crítica estadounidense.

Por cierto, Roca Editorial, la editora del libro, ha decidido promocionarlo regalando un viaje a Nueva York para dos personas a quien supere el enigma --y posterior sorteo-- planteado en su página de Facebook. Hay tiempo hasta el 30 de septiembre.

Bájatelo:
FLVMP4


Diario de un ama de casa desquiciada

Anda que no me lo pasé bien con este libro de Sue Kaufman, es de 1967 pero han publicado una reedición muy cuca en "Libros del asteroide" y, por una vez, los comentarios de periódicos y revistas de la tapa se quedan cortos ante el contenido del libro.
Da un poco de miedo ver cómo las cosas no han cambiado tanto desde 1967 y que lo que ahora hace internet lo hacía el teléfono. La moralina americana no deja de estar rondando entre los, a veces, irreverentes comentarios de la autora y los sobreentendidos.
Supongo que en inglés, el libro mejorará mucho pero la traducción es de lectura fluida y agradable.

Bonne à rien faire

La verdad es que lo compré por amazon y pensé que era un comic, resultó ser una novelita de lectura fácil, entre Bridget Jones y la novela rosa tradicional, "chick lit". La autora utiliza un pseudónimo y no se llama Sophie Kinsella si no Madeleine Wickham y es británica aunque yo pillé la traducción francesa de "The undomestic Goddess". Me extraña que tenga tan buena crítica pero es cierto que se lee rápido y bastante bien.
La trama empieza cuando una superstressada culta abogada acaba de criada de una casa de nuevos ricos. Todo previsible pero sin dejar de ser divertido a ratos sobre todo para las que no somos fans de las tareas de la casa.

El tiempo entre costuras

Casi de un tirón las más de 600 páginas de este libro... Tenía la lectura de lado y, como buena compulsiva, han caído varios libros en unos días.
En éste agradecí, en la primera mitad, la falta de intriga histórica y, cuando apareció, pues tenía su gracia. Guardo el nombre de María Dueñas para próximas lecturas.
Como curiosidad, si lo compras en El corte inglés, viene con una libretita en blanco a juego con la portada y eso pasa con varios libros. Estaba agotado en varias librerías... Lo que hace el boca a oreja...