Yasmina Khadra (Jazmín Verde) es el pseudónimo que
Mohammed Moulessehoul empezó a usar, siendo aún militar en Argelia, para desviar la atención de su persona y que sigue usando tras abandonar el ejército y descubrir su identidad para escándalo de muchos.
Lo que el día debe a la noche no es escandaloso, sucede antes, durante y después de la guerra de independencia de Argelia y su protagonista es un niño pobre musulmán, de apariencia angelical, adoptado por un tío sabio y rico casado con una mujer inteligente y buena, ambos de ideología independiente y nada belicistas.
Más que una crítica política es una crítica social, de cómo la diferencia entre musulmanes y franceses se diluye cuando hay dinero por medio y cuando el aspecto físico no es determinante, y de cómo aparece a ratos incitada por la conveniencia de arrogantes militantes de sendos bandos.
En la siempre idealizada Argelia de antes de la independencia, se narra una historia de camaradería entre amigos y la rivalidad entre ellos por una chica, una historia real, antes narrada por un autor argelino y que le ha valido acusaciones de plagio. La cuenta el protagonista en primera persona, Jonas-Younes, según lo llamen católicos-judíos-protestantes o musulmanes. De contrafondo están la realidad política, las diferencias sociales, el poder del dinero, y la incapacidad para tomar partido ya sea para adoptar un nombre o para implicarse en política.
De mi época de estudiante, recuerdo un comentario de una profesora que decía que en la vida pocas cosas son blancas o negras, sino que todo tiene un amplio abanico de tonos grisáceos y que, muchas veces, el tener las cosas claras o el tomar partido era equivocarse. Mi moraleja de este libro es esto mismo. Los personajes que toman partido son insultantemente arrogantes. El protagonista legitima el derecho del oprimido para liberarse del opresor, pero no deja de observar que en ese proceso se destruyen las cosas buenas que el opresor creó y que tampoco mejora demasiado lo que había. Y mientras tanto lo que importa a la mayoría de la gente es la vida diaria, los seres a los que ama, el día a día...
El no mojarse hace este libro impopular, el psicoanalista
Karim Sarroub lo ataca a su manera, habla del plagio, pero quién plagia a quién en una historia real... y de las contradicciones, aunque para mí el libro trata sobre ellas; no quiero defender a Yasmina Khadra, no he leído nada más de él, pero me parece que en este caso, el defender las tonalidades de grises es más valiente que adherirse al blanco o negro, es moverse por arenas movedizas, ser criticado y renunciar a los premios que le dan una vida mejor.